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Defensas de la civilización · 1624

El Callao contra la flota de Nassau

En 1624, los Países Bajos jugaron su carta más ambiciosa en América: una flota enorme, la mayor que enviaron jamás al Pacífico, con una sola orden —apoderarse de la plata del Perú y de su capital, Lima—. Fondeó ante el Callao segura de su presa. Meses después se marchó con las manos vacías, la ciudad intacta y su almirante muerto sin haber pisado tierra firme.

16245 min de lectura
El Callao y la costa de Lima
El Callao, puerto de Lima y salida de la plata del Perú, con su fortaleza del Real Felipe: el puerto que ninguna armada logró forzar. Foto: Ibrehaut, CC BY-SA 4.0
Monarquía Hispánica · Cruz de Borgoña
El Callao y Lima
El virreinato entero,
en pie de guerra
La ciudad y su puerto
Guarnición, milicias, clero y estudiantes
Al mando: Marqués de Guadalcázar, virrey
Provincias Unidas · Países Bajos
La Flota de Nassau
La mayor armada holandesa
enviada al Pacífico
11 navíos · ~1.600 hombres
Sin tropas para asaltar una capital
Al mando: Jacques l'Hermite
Fecha
Mayo – agosto de 1624
Casi tres meses de bloqueo
Lugar
El Callao y Lima
Virreinato del Perú
Resultado
Los holandeses, rechazados
Ni Lima, ni plata, ni almirante

El Prinsenvlag (naranja, blanco y azul), pabellón de las Provincias Unidas; la Cruz de Borgoña, la de la Monarquía Hispánica.

El origen del conflicto

El Virreinato del Perú era el mayor tesoro de la Monarquía: de sus montañas salía la plata que movía el comercio del mundo, y esa plata se embarcaba en el Callao, el puerto de Lima. Nada tentaba más a los enemigos de España que cortar aquella vena. En guerra con la Corona, los Países Bajos armaron su golpe más ambicioso en el Pacífico: la Flota de Nassau, once navíos y casi dos mil hombres al mando del almirante Jacques l'Hermite, con la orden de tomar el Callao, saquear Lima y adueñarse de la plata del Perú.

En mayo de 1624, la flota apareció ante el puerto. Era la fuerza más poderosa que los holandeses habían llevado nunca a aquellas aguas, y su llegada sembró la alarma en toda la costa. Pero el virrey, el marqués de Guadalcázar, no perdió la cabeza: puso Lima en pie de guerra, artilló el puerto y se dispuso a resistir un asedio en el confín del mundo.

Los contendientes

Los holandeses tenían la mejor flota del momento y la ventaja de la sorpresa. Pero les faltaba lo esencial para una conquista: tropas de desembarco suficientes para tomar una ciudad grande y bien defendida. Del lado peruano se movilizó todo el virreinato: la guarnición del Callao, las milicias de Lima, los vecinos, el clero, los estudiantes de San Marcos. Una ciudad entera se echó a las murallas para defender su plata y su vida.

El escenario

Un puerto abrigado a pocos kilómetros de Lima, salida de toda la plata del Perú: quien cerraba el Callao estrangulaba la vena que alimentaba al mundo — si lograba cerrarlo.

¿Dónde ocurrió?
El Callao
Lo que estuvo en juego

Las cifras de un bloqueo estéril

navíos, la mayor flota holandesa en el Pacífico
de bloqueo estéril ante una ciudad que no cedió
onzas de plata que llegaron a tocar

Así se desarrolló

8 de mayo de 1624

La flota ante el Callao

Los once navíos de Nassau fondean frente al puerto y lo bloquean. Cuentan con rendirlo por hambre y con sublevar a la población. Ninguna de las dos cosas ocurre: el Callao se cierra como un puño y Lima, a pocos kilómetros, se arma hasta los dientes.

Las semanas del bloqueo

El asedio que no prospera

Los holandeses bombardean, apresan barcos y tantean desembarcos, pero cada intento se estrella contra la artillería y las milicias de la costa. Sin fuerzas para asaltar la plaza, el bloqueo se alarga sin fruto mientras la moral de la flota se hunde.

2 de junio de 1624

Muere el almirante

El propio l'Hermite, enfermo, muere a bordo sin haber logrado nada. Su desaparición desmoraliza aún más a una flota que ve pasar los meses ante una ciudad que no se rinde y una plata que no puede tocar.

Agosto de 1624

La retirada

Tras casi tres meses de bloqueo estéril, la Flota de Nassau leva anclas y abandona el Callao. Se desahoga saqueando puertos menores de la costa, pero el gran golpe ha fracasado. El corazón del virreinato ha resistido.

El desenlace

El fracaso de la Flota de Nassau fue el mayor y el último gran intento holandés de arrebatar el Perú a España por la fuerza. Demostró que ni la mejor armada del mundo podía tomar una capital hispanoamericana bien defendida y decidida a resistir, a miles de kilómetros de cualquier ayuda. La plata siguió saliendo del Callao rumbo a Panamá y de allí a Sevilla, y Lima quedó con la certeza de que su puerto era una fortaleza que ninguna flota podía morder.

Trajeron la mejor flota del Pacífico y un almirante de fama; se llevaron un ataúd y ni una onza de la plata que venían a robar.

Sobre el fracaso de la Flota de Nassau Ante el Callao, 1624

Lo que sintieron

Lo que sintió Lima entera cuando la mayor flota que los holandeses enviaron jamás al Pacífico fondeó ante el Callao fue un miedo colectivo, el de una capital rica que se sabía la presa soñada. Y lo que vino después fue esa reacción tan hispana de cerrar filas: la ciudad se armó, el puerto se erizó de cañones y la plata siguió a salvo.

Los que velaron aquellas noches en las murallas del Callao debieron de sentir el peso de defender no solo una ciudad, sino la vena por la que corría la riqueza de medio imperio. Que la flota enemiga acabara marchándose sin su presa fue, para ellos, la prueba de que ni el océano más remoto estaba indefenso.

Por qué importa

Porque muestra hasta qué punto el Perú fue durante siglos el cofre del mundo, y con qué firmeza supo guardarlo. La defensa del Callao no la hizo solo la Corona: la hicieron los limeños que se armaron para proteger su ciudad. Es una de esas victorias silenciosas —sin gran batalla campal, ganada a fuerza de aguante— que sostuvieron el mapa de la Hispanidad frente al acoso de todas las potencias. En el mapa de esta casa, el Callao se enciende como el puerto que ninguna armada pudo forzar.

Quiénes estuvieron allí

Personajes destacados

Marqués de Guadalcázar
Marqués de Guadalcázar
Diego Fernández de Córdoba · virrey

No perdió la cabeza ante la mayor flota jamás vista en aquellas aguas: puso Lima en pie de guerra, artilló el puerto y decidió resistir un asedio en el confín del mundo. Antes había sido virrey de Nueva España.

1578 – 1630
Jacques l'Hermite
Jacques l'Hermite
Almirante de la Flota de Nassau

Trajo la mejor armada del momento con la orden de robar la plata del Perú. Enfermo, murió a bordo el 2 de junio sin haber pisado tierra firme ni logrado nada: la flota se llevó su ataúd y ni una onza de plata.

c. 1582 – 1624