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Los mares de la Hispanidad · 1782

Perdimos Gibraltar, pero recuperamos Menorca

En la misma guerra en que el Gran Sitio de Gibraltar terminaba en fracaso, España se apuntó una victoria que casi nadie recuerda: la reconquista de Menorca, en manos inglesas desde hacía casi setenta años. Fue un asedio largo y durísimo al fuerte de San Felipe, ganado más por el hambre y el escorbuto que por la pólvora, y coronado por un gesto de honor entre enemigos. Esta es la historia.

s. XVIII6 min de lectura
El puerto de Mahón con navíos de línea fondeados
El puerto de Mahón, en Menorca, con navíos de línea fondeados al atardecer. Óleo de John Thomas Serres. Esta es la plaza que España recuperó en 1782. Dominio público
España
España y Francia
Ejército combinado
de desembarco
Asediantes
Miles de soldados y una potente artillería
Al mando: Duque de Crillón
Gran Bretaña
Gran Bretaña
Guarnición del
fuerte de San Felipe
Sitiados
Diezmada por el escorbuto
Al mando: General Murray
Fecha
Agosto 1781 – 5 febrero 1782
Casi seis meses de asedio
Lugar
Puerto de Mahón (Menorca)
Fuerte de San Felipe
Resultado
Victoria española
Menorca vuelve a España

Las banderas se representan en su forma moderna.

El origen de la historia

En 1713, el Tratado de Utrecht que cerró la Guerra de Sucesión española le arrancó a España dos pedazos de su cuerpo en el Mediterráneo: Gibraltar y Menorca. Los dos fueron a parar a Gran Bretaña, y los dos por la misma razón: eran bases navales de primer orden. El puerto de Mahón, en Menorca, es uno de los mejores puertos naturales del mundo, un fondeadero enorme y protegido desde el que una flota podía dominar el Mediterráneo occidental. Perderlo había sido una herida; recuperarlo, una obsesión de todo el siglo.

La ocasión llegó con la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. España entró en ella del lado de las colonias rebeldes y de Francia, no por amor a la revolución americana, sino por una cuenta pendiente con Inglaterra: era la oportunidad de recuperar lo perdido en Utrecht. Se lanzaron entonces dos grandes operaciones a la vez. Una, el Gran Sitio de Gibraltar. Otra, la reconquista de Menorca. La primera acabaría en fracaso. La segunda, en victoria.

Lo que estuvo en juego

Las cifras de una reconquista

Menorca pasa a manos británicas por el Tratado de Utrecht, como Gibraltar
el fuerte de San Felipe se rinde y la isla vuelve a España
de dominio británico terminan con esta reconquista
¿Dónde ocurrió?
Menorca

El asedio del fuerte de San Felipe

En agosto de 1781, un ejército combinado hispano-francés al mando del duque de Crillón —un militar de origen francés al servicio del rey de España— desembarcó en Menorca casi sin oposición y ocupó la isla entera con rapidez. Casi entera: quedaba el hueso duro, el fuerte de San Felipe, una fortaleza enorme y modernísima que guardaba la boca del puerto de Mahón, con un laberinto de galerías subterráneas excavadas en la roca. Allí se encerró la guarnición británica del general James Murray, dispuesta a resistir.

Y resistió, meses y meses. San Felipe era casi inexpugnable por asalto directo, así que el asedio se convirtió en una guerra de paciencia: bombardeos, trincheras, hambre y frío. Pero dentro de la fortaleza empezó a actuar un enemigo más terrible que la artillería de Crillón: el escorbuto, la enfermedad de la falta de vitaminas, que en un recinto cerrado y mal abastecido pudre las encías, hincha el cuerpo y mata despacio. La guarnición británica se fue deshaciendo por dentro. Cuando llegó el final, Murray apenas tenía ya soldados capaces de tenerse en pie.

Se cuenta que Crillón intentó ahorrarse el asedio ofreciendo a Murray una enorme suma de dinero a cambio de rendir la plaza. Murray le respondió, indignado, que cuando su antepasado había servido a un traidor, el rey de Francia, lo había hecho por lealtad y no por oro, y que a él una oferta así solo le merecía desprecio. Prefería morir de escorbuto a venderse. En medio de la guerra, un destello de honor.

La rendición y el honor

El 5 de febrero de 1782, agotada y enferma, la guarnición de San Felipe capituló. Cuando los soldados británicos salieron de la fortaleza para entregar las armas, la escena conmovió a los vencedores: eran hombres esqueléticos, arrastrándose, con las encías negras y los cuerpos hinchados por el escorbuto. Se cuenta que Crillón y sus oficiales, en un gesto de respeto, ordenaron a sus tropas presentar armas ante aquellos enemigos derrotados pero indomables, porque habían resistido hasta el límite de lo humano.

Menorca volvía a España después de casi setenta años. La victoria se confirmaría poco después en la paz que cerró la guerra, y Crillón recibiría, en premio, el título de duque de Mahón. Mientras tanto, a pocas leguas, en Gibraltar, el otro gran asalto de aquella misma guerra terminaba en un fracaso sonado. Las dos caras de la moneda, en el mismo tablero y el mismo año.

Lo que sintieron

Para los soldados españoles que tomaron San Felipe, aquello no era una conquista cualquiera: era recuperar un pedazo del propio país, arrancado por un tratado que se sentía como una humillación nacional. Cada bandera británica arriada en Menorca borraba un poco la vergüenza de Utrecht. Había en ellos esa emoción particular del que no conquista tierra ajena, sino que recobra la suya.

Y del otro lado hay que imaginar el calvario de los sitiados: encerrados en la roca, viendo cómo el escorbuto se llevaba a los compañeros uno a uno, sabiendo que no vendría ayuda, y aun así aguantando por disciplina y por orgullo hasta no poder más. El respeto que les mostraron los vencedores no fue teatro: fue el reconocimiento sincero de un valor que cualquier soldado entiende. Por eso la reconquista de Menorca se recuerda no solo como una victoria, sino como una de esas raras ocasiones en que la guerra saca lo mejor, y no lo peor, de los hombres que la hacen.

Salieron de la fortaleza tan destrozados por el escorbuto que los vencedores, en vez de humillarlos, les presentaron armas.

Escena de la rendición de San Felipe Mahón, 5 de febrero de 1782
Quiénes estuvieron allí

Personajes destacados

Duque de Crillón
Duque de Crillón
Comandante del ejército de desembarco

Militar de origen francés al servicio de España. Dirigió la reconquista de Menorca y, después, el fracasado asalto final a Gibraltar. Por Mahón recibió el título de duque de Mahón.

1717 – 1796
General James Murray
General James Murray
Gobernador británico de Menorca

El defensor del fuerte de San Felipe. Resistió el asedio hasta que el escorbuto acabó con su guarnición. Rechazó con indignación un intento de soborno para rendir la plaza.

1721 – 1794

Por qué importa

Porque la reconquista de Menorca es una de esas victorias que la historia popular olvida por culpa de su vecina más ruidosa. Todo el mundo ha oído hablar del Gran Sitio de Gibraltar, que fracasó; casi nadie recuerda que en la misma guerra, con el mismo esfuerzo, España sí recuperó Menorca. La memoria tiende a quedarse con las derrotas espectaculares y a olvidar los éxitos discretos. Es de justicia devolver el fiel a la balanza.

Y merece recordarse por su lección de humanidad. En un asedio ganado por el hambre y la enfermedad, lo que ha llegado hasta nosotros no es el rencor, sino el gesto: los vencedores presentando armas ante los vencidos, y el defensor rechazando el soborno por dignidad. En una época —y en un pueblo de seiscientos millones de almas— que a veces solo recuerda de las guerras el horror, conviene guardar también estos destellos de honor compartido entre enemigos. También eso forma parte de lo que fuimos.