Contexto histórico
Tierra de lagos y volcanes, Nicaragua es sobre todo la patria de Rubén Darío, padre del modernismo: el poeta que, desde un país pequeño, le puso alas nuevas al idioma de todos y lo devolvió, renovado, a la propia España. Pocas naciones han influido tanto en la lengua compartida.
Independiente en 1821, sus ciudades coloniales —la señorial Granada, la culta León— guardan un barroco luminoso. Una nación de poetas y de café, con dos costas y una juventud inmensa que esperan su década de bonanza.
Independencia: España (1821).
Sistema de gobierno
República presidencialista, según la Constitución de 1987. Tierra de lagos y volcanes, con una vida política intensa y a menudo convulsa a lo largo de su historia.
Personajes que lo marcaron
La población, siglo a siglo
| Época | Habitantes | Apunte |
|---|---|---|
| Al independizarse (1821) | ≈ 0,2 millones | Entre los lagos y la costa del Pacífico. |
| Mediados del s. XX (1950) | ≈ 1,1 millones | Economía cafetalera y algodonera. |
| Hoy | 7,1 millones | Mayoritariamente joven y urbana. |
La economía: antes y después de la independencia
Nicaragua vivió del añil, el café y el algodón, y fue codiciada durante siglos por su posición: su gran lago y el río San Juan la convirtieron en candidata a canal interoceánico antes de que se eligiera Panamá. Ese canal soñado nunca llegó.
Es una de las economías más pequeñas de la región, apoyada en la agroexportación y las remesas, con una deuda en torno al 45 % del PIB. Su riqueza natural —tierra fértil, agua y energía geotérmica— es su mayor promesa de futuro.

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