
El rey que desterró al Campeador por una embajada mal interpretada y unas envidias de corte. De aquel agravio nació la frase inmortal: «¡Dios, qué buen vasallo, si tuviese buen señor!». La grandeza del Cid creció, en parte, del error de su rey.
Esta es una ficha breve. Pronto cada personaje tendrá su propio artículo en profundidad.