
El emperador ante quien Serrano se presentó con la barba hasta la cintura, tras cruzar media Europa para contar su historia. Lo escuchó asombrado y le concedió una renta en el Perú — que el náufrago no llegó a cobrar: murió en el viaje, en Panamá, junto al mar que no pudo matarlo.
Esta es una ficha breve. Pronto cada personaje tendrá su propio artículo en profundidad.