
El «manco de Lepanto» pasó cinco años esclavo en Argel y organizó cuatro fugas, cargando siempre él solo con la culpa para salvar a los demás. Volvió pobre y quebrado de salud, pero ensanchado: de aquel cautivo salió, años después, el mayor libro de nuestra lengua.
Esta es una ficha breve. Pronto cada personaje tendrá su propio artículo en profundidad.