
En San Juan fondeó al alcance de las baterías —un error impropio de su juventud— y un cañonazo estuvo a punto de matarlo en plena cena. Dos meses después murió de disentería frente a Portobelo: con él se apagó la era de los corsarios isabelinos.
Esta es una ficha breve. Pronto cada personaje tendrá su propio artículo en profundidad.